jueves, 6 de febrero de 2014
Estimulación temprana del Bebe (Idania Hernández Rodríguez)
http://www.mibebeyyo.com/bebes/salud-bienestar/estimulacion/estimulacion-temprana-bebe-546
Favorecer el desarrollo psicofísico del niño desde edades muy tempranas a través de la estimulación precoz es muy aconsejable.Te ofrecemos las diez claves para fomentar la estimulación temprana del bebé.
La psicopedagoga, Mónica S. Florido, nos explica los diez puntos fundamentales de la estimulación temprana del bebé:
1. La estimulación temprana se debe entender como un juego, un momento lúdico y divertido que pasaremos con nuestro hijo.
2. La estimulación temprana se basa en otorgar a los niños y niñas experiencias enriquecedoras para su desarrollo. No se trata de que reciban un bombardeo de estímulos confusos.
3. No hay que forzar en ningún momento al niño para hacer los ejercicios estimuladores. Si no le apetece, o el juego no le parece divertido, lo dejaremos inmediatamente.
4. La estimulación temprana no crea “superniños”, sólo ayuda a mejorar y potenciar los aprendizajes futuros.
5. No se trata de hacer las cosas por el niño/a. Es primordial que él o ella adquieran los aprendizajes, puesto que, entre otras cosas, nuestra intención es crear la facultad de autonomía e independencia que precisan los pequeños.
6. Es necesario dejarle explorar y actuar según sus necesidades. No podemos dirigir todas sus acciones.
7. El tiempo que dediquemos a la estimulación del bebé debe estar relacionado con la edad y con las características de los niños. Sin embargo, por lo general, con 20 ó 30 minutos diarios, es suficiente.
8. No todos los niños siguen el mismo desarrollo, ni el mismo ritmo.
9. La aprobación de los padres no puede depender de sus aprendizajes. Es más necesario el cariño y el afecto por parte de los padres, que la desaprobación por no saber hacer algo.
10. Es preciso reforzarle en todos los aprendizajes. La única forma saludable de aprender es a través del cariño, no con la obligación.
¿Qué quieres ser de mayor? Feliz (Maria Quintana Melian)
Cuando éramos pequeños a todos nos habían preguntado qué queríamos ser de mayor. Veterinarias, futbolistas o astronautas. Y aquellos que tenían una vocación y sabían que serían médicos, periodistas o profesores.
A Logan LaPlante, un chico de 13 años, también se lo preguntaron. Como tantos otros niños, él, de mayor, quiere ser feliz. Así de simple, o no. Porque, ¿es fácil aprender a ser feliz?
De lo que se queja Logan es que esto no se enseña. La educación, como le dijo el profesor Roger Walsh, te prepara para una carrera pero no para la vida.
La madre de Logan, cuando su hijo tenía 9 años, decidió que abandonara el sistema educativo convencional. Cuatro años más tarde, Logan se lo agradece enormemente. Ha aprendido a ser feliz, a estar sano y a ser creativo,
lo que necesita para aprender a vivir. Y todo en un colegio que se
parece mucho a un Starbucks. ¿A quién no le apetece aprender en un
ambiente tan distendido?

Su colegio no es un colegio al uso pero sí enseñan que las cosas se aprenden a través de la motivación y no de la obligación. Enseñan los valores de la comunicación, la comunidad y prepararles mínimamente para la vida.
Así tiene claro que lo que quiere ser de mayor es ser feliz, lo mismo que es ahora. ¿Por qué cuando uno es adulto cuesta tanto acordarse de algo tan sencillo como ser feliz?

Logan, el chico que considera que hackear no es malo sino que motiva la creatividad.
No importa la edad que tenga, ni su ropa, ni su gorro, ni su pelo... Importa su discurso.
A Logan LaPlante, un chico de 13 años, también se lo preguntaron. Como tantos otros niños, él, de mayor, quiere ser feliz. Así de simple, o no. Porque, ¿es fácil aprender a ser feliz?
De lo que se queja Logan es que esto no se enseña. La educación, como le dijo el profesor Roger Walsh, te prepara para una carrera pero no para la vida.
Su colegio no es un colegio al uso pero sí enseñan que las cosas se aprenden a través de la motivación y no de la obligación. Enseñan los valores de la comunicación, la comunidad y prepararles mínimamente para la vida.
Así tiene claro que lo que quiere ser de mayor es ser feliz, lo mismo que es ahora. ¿Por qué cuando uno es adulto cuesta tanto acordarse de algo tan sencillo como ser feliz?
Logan, el chico que considera que hackear no es malo sino que motiva la creatividad.
No importa la edad que tenga, ni su ropa, ni su gorro, ni su pelo... Importa su discurso.
domingo, 2 de febrero de 2014
Bloqueo emocional: Un mecanismo de defensa que puede volverse en nuestra contra (Nidia Díaz Valido).
¿Alguna vez te has sentido tan nervioso que ni siquiera podías moverte? ¿Tenías que dar un discurso importante y las palabras no salían de tu boca? ¿Has vivido alguna situación tan impactante que te has quedado completamente paralizado? ¿Recibiste alguna vez una noticia tan mala que tardaste varios días en aceptarla? ¿No has logrado reponerte de una ruptura sentimental y huyes cuando alguien se te acerca? Todos estos son ejemplos de bloqueos emocionales.
¿Qué es un bloqueo emocional?
Cuando una situación nos afecta mucho a nivel emocional, nuestra mente pone en acción un mecanismo de defensa que nos permite sobrevivir al problema, es lo que se conoce como bloqueo emocional. De esta manera logramos amortiguar el impacto de la situación, nos protegemos de esa situación dolorosa. Más tarde, cuando logremos internalizar lo que ha ocurrido, aceptaremos el evento y podremos seguir adelante.
Desde esta perspectiva, el bloqueo emocional es algo positivo porque nos protege de una situación que consideramos potencialmente peligrosa. Nos impide seguir adelante y hacernos daño o incluso ser víctimas de un estrés particularmente intenso que genere un trauma.
El ejemplo clásico de un bloqueo emocional defensivo es cuando muere de repente un ser querido o termina una relación de pareja. Cuando la persona recibe la noticia, no la acepta sino que continúa con su vida normal porque su mente ha bloqueado esa información. Mientras tanto, su inconsciente la está procesando, la persona pasa por un periodo de amortiguamiento emocional y, solo cuando esté preparada, comienza el duelo propiamente dicho. En este caso, el bloqueo emocional es una herramienta para adaptarse a la nueva realidad, la persona pone a un lado sus sentimientos para enfrentarlos más tarde, cuando sea capaz de lidiar con ellos.
Obviamente, los bloqueos emocionales no solo ocurren cuando enfrentamos situaciones negativas, también son una respuesta ante noticias tan buenas que resultan increíbles. En estos casos la persona también necesita un lapso de tiempo para asimilar la idea y mientras tanto, es como si no la hubiese escuchado, puede quedarse paralizado o continuar con su vida normal, como si nada hubiese ocurrido.
Como podrás suponer, hay personas que son más resilientes que otras, lo cual significa que tienen más recursos psicológicos para enfrentar diversas situaciones. Por tanto, el hecho que en algunos puede generar un bloqueo emocional, en otros puede ser asumido con mayor naturalidad porque no genera el mismo impacto.
Cuando el bloqueo emocional se convierte en una barrera
La persona no siempre logra superar el bloqueo emocional, a veces este se convierte en un obstáculo que le impide continuar por el camino que tenía trazado, se transforma en una creencia limitante y se expresa a través de dolor, culpa, enfado, miedo y tristeza. El ejemplo clásico es el de una persona que ha sido abandonada por su pareja y no termina de aceptar la ruptura por lo que no logra rehacer su vida sentimental.
¿Por qué sucede esto? En muchos casos, la persona prefiere quedarse en su zona de confort; es decir, elige permanecer en el pasado aunque sea doloroso ya que tiene miedo de enfrentar el futuro. Sin embargo, lo cierto es que no podemos crecer hasta que no nos enfrentemos a los bloqueos emocionales porque estos actúan como si fueran barreras que nos limitan desde el punto de vista emocional y cognitivo.
Los resentimientos, las heridas sin sanar, las cosas que nunca se dijeron y, en sentido general, todo lo que queda guardado y tiene alguna carga emocional, nos hace mucho daño. A veces ese daño se traduce en problemas de salud pero en otras ocasiones se expresa a través de problemas para relacionarse o mediante la frustración y una falta de autoestima.
Piensa en el bloqueo emocional como si fuera una roca pesada que cargas montaña arriba y te impide caminar libremente. Hay ocasiones en que esta piedra te obliga a hacer un alto en el camino, para reflexionar y recuperar fuerzas. No obstante, llega un momento en el cual, si quieres avanzar, debes deshacerte de esa piedra.
Es importante que comprendamos que desconectarnos momentáneamente del problema es útil para protegernos pero si dentro de un tiempo prudencial no nos adaptamos, terminamos muriendo por dentro.
Es importante que comprendamos que desconectarnos momentáneamente del problema es útil para protegernos pero si dentro de un tiempo prudencial no nos adaptamos, terminamos muriendo por dentro.
sábado, 1 de febrero de 2014
Cómo explicar la muerte de un familiar a un niño (Paula Mateos)
Cuando fallece un familiar y debemos darle la noticia a un niño hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
Decir siempre la verdad, el niño tiene que entender lo que se le está diciendo. Hay que decirle que ese ser querido se ha muerto y no vamos a verle más, que va a estar en nuestro recuerdo, que le vamos a recordar muchas veces, que hemos estado muy a gusto mientras hemos estado con él. Pero hay que decirle la verdad, para empezar. Por supuesto, el mensaje hay que adaptarlo a la edad del niño y el momento que se escoge para hacerlo depende también de las experiencias a las que se enfrenta.
Eludir hablar de un asunto que es evidente que afecta a la familia envía un mensaje equivocado para el niño: 'si mamá y papá no hablan de eso, es porque es algo malo, y es mejor no hablar de ello'; o ‘no puedo hablar de esto porque mamá y papá se pondrán más tristes’.
La muerte es un asunto tabú hoy en día, y hablar de ello implica examinar los propios sentimientos, pero los psicólogos lo tienen claro. No podemos aislar al niño de las emociones de los adultos: él ve el llanto, ve a sus padres tristes, el silencio, que salen menos de casa, que dejan de salir con sus amistades. El niño sabe qué ha ocurrido y tiene que aprender a gestionar esas emociones, tanto las suyas como la de los adultos.
Es importante ser receptivo a las preguntas del niño o la niña, porque forma parte del proceso del duelo. Hay que observar su comportamiento. Un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño. Es un error querer distraer a los niños, en lugar de enseñarles a gestionar y vivir la tristeza. Sobre todo, hay que enseñar al niño a manifestar sus emociones, dependiendo de las edades, a través del llanto, del dibujo, de las verbalizaciones que puede hacer del tipo ‘echo de menos a mamá’, ‘echo de menos al abuelo’… Hay que enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que eso es normal.
Por otra parte, si el niño es lo bastante mayor como para comprender lo que va a ver y escuchar, durante y después de los oficios religiosos, los psicólogos recomiendan que participen de un modo razonable. No significa que tengan que ir a un tanatorio, porque en España tenemos la costumbre de mostrar los féretros abiertos; no hace falta contarle detalles del fallecimiento pero sí acudir a las ceremonias de despedida, y en especial aquellas que son un homenaje a la vida, de modo que tenga los mejores recuerdos de la persona fallecida.
Fuente: rtve.es
Decir siempre la verdad, el niño tiene que entender lo que se le está diciendo. Hay que decirle que ese ser querido se ha muerto y no vamos a verle más, que va a estar en nuestro recuerdo, que le vamos a recordar muchas veces, que hemos estado muy a gusto mientras hemos estado con él. Pero hay que decirle la verdad, para empezar. Por supuesto, el mensaje hay que adaptarlo a la edad del niño y el momento que se escoge para hacerlo depende también de las experiencias a las que se enfrenta.
La muerte es un asunto tabú hoy en día, y hablar de ello implica examinar los propios sentimientos, pero los psicólogos lo tienen claro. No podemos aislar al niño de las emociones de los adultos: él ve el llanto, ve a sus padres tristes, el silencio, que salen menos de casa, que dejan de salir con sus amistades. El niño sabe qué ha ocurrido y tiene que aprender a gestionar esas emociones, tanto las suyas como la de los adultos.
Fuente: rtve.es
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